Nuestras FFAA en Iraq cambian de “misión”.

Ese cambio de objetivo, de misión, que ahora se anuncia, porque no les queda más remedio, no es más que la confirmación de que nuestras FFAA allí no pintan nada y que tampoco pintaron antes.

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Hace no mucho publicamos un análisis de las misiones que en el exterior llevan a cabo nuestras FFAA (ver aquí). De la veintena de ellas creímos justificadas tan sólo cuatro. Una de las que creímos más que injustificada fue la de Iraq. Muchos nos dieron la enhorabuena, otros nos criticaron. Pues bien, respecto a los últimos, nada mejor que nos hayan dado la razón los hechos, Cospedal y los propios militares.

La cuestión es que como pueden ver en la imagen de Twitter de la agencia Europa Press, se afirma que nuestros militares adaptan su misión en Iraq a “recuperar la democracia en el país”. Aún más clara ha sido Cospedal, esa pobrecita, cuando ha dicho que el reto inmediato de la coalición internacional es colaborar con la “gobernabilidad” de Iraq, reforzando la cooperación con él para “trabajar en la recuperación de la democracia en aquel país que tanto ha sufrido por la crueldad de DAESH”.

Pues bien, lo primero que hay que decir es que no existe en nuestra Constitución, que tanto se esgrime para justificarlo todo, ni un sólo punto en el que sea misión de las FFAA “recuperar democracias” o colaborar con la “gobernabilidad” de ningún país. Que tampoco hay base legal de menor rango que la carta magna que ampare tal tipo de “misión” de nuestras FFAA. Que no se ha hecho referéndum alguno en Iraq para preguntar a los iraquíes si quieren “democracia” o, mejor aún, qué clase de “democracia” quieren, porque las hay como la española que sólo nosotros, tontos, queremos.

Ese cambio de objetivo, de misión, que ahora se anuncia, porque no les queda más remedio, no es más que la confirmación de que nuestras FFAA allí no pintan nada y que tampoco pintaron antes. Que nuestra presencia allí, como en otros lugares, forma parte de esa estrategia global, mundialista, de los que dirigen el cotarro y que cada día trincan más y más a todos. De esa estrategia yanqui e israelí de tener a Irán bajo presión directa. De esa estrategia de la de la OTAN que cada día cierra más el cerco a Rusia con despliegues “preventivos” –Letonia, Polonia, Iraq, etc.– injustificables. En fin, de esa pérdida de nuestra tradicional neutralidad en conflictos internacionales que durante siglos tanto bien y fruto rindió a nuestra pobre patria.

Y también, todo hay que decirlo, de esa estrategia de todos los políticos y partidos de nuestra “democracia” para distraer a nuestras FFAA de lo que pasa en nuestro suelo, para impedir que vean cómo descuartizan España, no vaya a ser que a nuestros militares les dé por recordar que su única misión, su única razón de ser, su único juramento, su única lealtad es para con la soberanía, la independencia y la integridad territorial de España; las cuales tres están más que en tela de juicio, por no decir a punto de desaparecer, si es que no lo han hecho ya.

Eso sí, también hay que decirlo, a dicha estrategia mundialista, así como a la de nuestros profesionales de la política, se han plegado desde siempre nuestros militares con gran entusiasmo, pues ello les ha reportado buenos platos de lentejas en forma de increíbles ascensos, sustanciosas dietas y… poder renunciar a sus verdaderas responsabilidades, obteniendo además el aplauso de buena parte de la ciudadanía… bien que de la nada o menos patriótica, así como de la peor informada. O sea, que nuestros militares de estas décadas han hecho el agosto y han encontrado el chollo de todos los tiempos.

 

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